28 de Noviembre del 2025 al 10 de Enero del 2026
En un mundo sobresaturado de información visual, Macarena Jarpa interroga las posibilidades de la imagen. ¿Cuánto pueden decir y qué valor tiene lo que dicen? Se trata de atenuar el estímulo, para que el observador pueda explorar con curiosa atención la textura pictórica.
La paciencia y la lentitud son condición de este trabajo. Macarena aborda su obra como un ejercicio meditativo y pausado, cuya temporalidad se juega en el presente del hacer. A medida que la imagen va desapareciendo la materia pictórica se ve impelida a intensificar su corporalidad. Sus pinturas disuelven el ruido externo para lograr una conexión desde el cuerpo. Es el cuerpo de la pintura, su materia, lo que se vincula al cuerpo del observador, a sus sentidos perceptivos. En ese gesto, la artista no sólo contrarresta los excesos visuales de la cultura contemporánea, sino también la virtualidad de las relaciones, entendiendo el arte como un espacio capaz de restituir el sentido de la experiencia.
Texto escrito por Catalina Mena